sábado, 8 de septiembre de 2007

ARTI-CULO:


ACERCA DE ATRAPADO SIN SALIDA DE MILOS FORMAN

LOS LOCOS Y USTED

¿Quién determina qué es la locura, y quienes o cuáles son los cuerdos?, acaso la psicología ( ¿se le ha quitado la “p” a esta palabra?), es la doctrina de necios lunáticos que buscan factores de conducta no encajonados en el stabilishment de épocas especificas; el superado Freud en su reduccionismo falocentrista y el excéntrico Jung con una infinita pero universal conciencia. Lo cierto es que la esquizofrenia, la locura toda, es junto al amor ( ¡libremos por favor a este concepto de tanta basura!) son los motores primigenios de la existencia humana; pues aquellos que en el margen de lo establecido y aceptado se pasean con alegre soltura, los llamados locos, vislumbran en tiempos y espacios distintos, despiertos, dimensiones de realidad alterna por las que:

A) son juzgados y expulsados del “Leviatán”

B) con los años se transforman en vanagloriados genios de las artes y costumbres comunes..

La frágil división entre cordura y locura es quebrada a cada momento cuando se atraviesa por uno de esos pensamientos que al segundo después se dice: ¡qué cosas tan locas estoy pensando!

EL LOCO KEN KENSEY Y SU NOVELA

Ken Kensey era un californiano que el gobierno, de Estados Unidos de Norteamérica, utilizó como conejillo de indias los primeros días en que el pan de centeno le mostró a occidente que de sus hongos de putrefacción brotaba el bendito LSD. A Kensey se le botó la canica, entró al mundo de la locura por la puerta del acido lisérgico y juntó a un grupo de adictos y pintaron un camión con chillantes colores y margaritas y abordaron el autobús y se fueron por América norte centro sur, promoviendo lo sabroso de sus viajes; se inició entonces la estúpida era de los jipis en el mainstrem contracultural y la debacle de las economías tercermundistas al ser insertadas en un mercado global carente de profundidad espiritual y social. Kensey escribió el libro Alguien voló sobre el nido del cuco, una novela acerca de la locura, la cordura y la sencilla manera de ser no ma’s habitantes del planeta, el director de cine Milos Forman filmó la novela y se ganó un par de premios y muchos millones de dólares.

LOS LOCOS DE LA PELÍCULA DE FORMAN

Lo que encontramos en la película de Forman es una maqueta de sociedades represoras sobre sus vasallos, la manera en que lo rígido creado combate a lo suelto y natural, la imposible conciliación de instinto y razonamiento. Al inicio de la historia la enfermera Ratchel se presenta como la magna gobernante de la isla de los locos, los empleados “cuerdos” la saludan con el respeto que creen necesitar los políticos, su cuerpo es firme, a su rostro no lo hace temblar ni la duda, sabemos entonces que ella es la enfermera directora y esos negros limpiando el piso ¿qué diría Luther King?, aparece luego el muchacho de la historia ¡ McMurphy!, el violador de niñas, el cerdo agresor de las instituciones del sistema, el excelso capitán de la mirada retorcida… ¡bravo, bravo, bravo!... con su faz torva, un andar de gorila, el loco natural que finge un comportamiento “normal” y no anormal como se ha dicho; Sheep el roble indio, la personificación del mutismo y el resto de los muchachos del maniquiure parecen mostrar que el malestar, como en las drogas, se presenta cuando se le impide, o se le priva, al individuo de su modus vivendis . La enfermedad viene por los equivocados tratamientos, por la errónea idea del encierro y la desgraciadamente ennoblecida concepción de que los enfermos mentales “no sirven” como si la idea imperialista de la vida como un fin únicamente pragmático fuese el camino único.

EL LOCO LENGUAJE NO VERVAL Y…. ¡LA CONCLUSIÓN, LA CONCLUSIÓN!

Es interesante que en Atrapado sin salida la actitud de los personajes se transforma a tal grado que terminan por ser su propio contrario. La señorita Ratchel al principio tan ruda e inquisitiva, en la junta de médicos parece una tierna enfermera, su rostro relajado aboga por el locuaz McMurphy, supongo que lo deseaba, un deseo frenético de ser tomada por el esquizoide, y éste asfixiado con la libertad vigoroso y lucido transforma su rostro de genio explosivo a una atrofiada y fofa mascara de enfermo (recordemos a Alex de la Naranja Mecánica, le pasa igualito), el indio gigantón resulta que no era sordomudo, su disfraz de piel es magnifico, como si estuviéramos frente a una máscara Chipewua, y libera con la muerte a su amigo. Las cosas se ponen mal cuando Ratchel equivoca escenarios impulsada por la ira y el desconcierto, Billy el nuevo hombre revive su impotencia superada cuando la doctora lo atemoriza con el recuerdo de su madre, Ratchel es atacada por McMurphy por que lo desespera y ¿a quién no?....Volvemos pues a lo ya dicho: los culpables de que la locura sea una enfermedad peligrosa son mayormente los psiquiatras y los hospitales y toda esa maldita mascara que nos hacen adoptar, que estorba y pesa y ahggggggggggggg…

1 comentario:

Terminantemente prohibido dijo...

oiga joven, perdone que no comente sobre su post, del cual tengo opinión; pero hoy me estuve preguntando sonbre sus presentaciones y como no haz dicho nada... pos pregunto. ¿que pedo con las presentaciones gordiux?